¡ CUANDO LA BALANZA SE INCLINA!

balanza

Los tiempos actuales marcan nuevos derroteros en la vida cotidiana, la competencia, la crisis, la escasez de empleos, los bajos salarios, hacen que el ingenio  sea parte fundamental en el logro de los objetivos planteados, que en su búsqueda por aterrizarlos y llevarlos a la praxis, conlleva el trabajo en equipo  y la suficiente astucia para lograr resultados positivos.

Mucha de la raza maneja la premisa de que “EL QUE NO TRANZA, NO AVANZA”, aunque  para ser sinceros, dicha premisa se aplica en el mundo, en todos y cada uno de los países del globo, a veces de manera desmedida y lacerante para las existentes relaciones sociales. Una premisa que nos ha hecho más daño que provecho, una premisa que nos ha llevado al hartazgo de los que se corrompen por lograr – a cualquier precio-, sus metas, sus “QUERERES”, sus caprichos, sus intransigencias. Una premisa con posibilidad de cumplirse, a la primera oportunidad existente, ante el primer obstáculo que se presente, ante lo engorroso de un trámite o la disposición de un tercero, por hacer fáciles las cosas que se muestran tardadas o casi imposibles.

Lo justo, lo razonable sería actuar derecho y exigir que las personas que laboran  en la burocracia principalmente y cualquier gente que labore en una empresa, actúen éticamente, apegados a las normas, sin  abusar de la gente, mucho menos de los discapacitados y personas de la tercera edad. Existe abuso en los niveles público y privado, corrupción, alentamiento de los trámites de manera intencional y en ocasiones cobros desproporcionados e  injustificados. La balanza se inclina en todos los medios, eso significa que siempre hay favorecidos y afectados, que el poder que se ejerce al tener una facultad  legal, hace que “LOS UNOS QUIERAN OBTENER EL BENEFICIO, POR MANEJAR A OTROS”.

Vivimos  como se ha dicho, un problema cultural de abuso y uso de la corrupción, en tanto las condiciones nos lo permitan, en tanto las condiciones nos den la pauta de hacerlo en forma anónima y en lo oscurito, sin que muchos lo sepan. De ahí que el tráfico de influencias se muestre desde un sencillo burócrata, pasando por gobernadores y  hasta el mismo presidente de la República. Solemos ser la causa del mal, de ese mismo mal, que nos ahoga porque se ha vuelto “INCONTROLABLE”, se ha convertido en un cáncer que nosotros alimentamos y que al mismo tiempo, pedimos que se acabe.  Un mal que el ciego no ve pero que siente, un  mal que se hace con malos actos e ignorancia y que al final se revierte con daños para todos, sin distinción ni medida.MIENTRAS TANTO LA MONEDA ESTÁ EN EL AIRE.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s