DE BLANCO Y PREPARADOS…

De manera frecuente, solemos recurrir a los servicios médicos en todas sus especialidades, pero de manera especial asistimos a los servicios del médico general. Un hábito de salud que se ha ido mejorando con el paso del tiempo y con el apoyo de la misma educación médica que los mexicanos hemos ido adquiriendo con el paso de los años.

Poco a poco vamos pasando de la auto-medicación a la medicación mediante receta medica,  de la visita al encargado de la farmacia por  la visita previa al médico general, para que de manera profesional ordene los estudios pertinentes, haga su valoración y con base en ello, formule estudios más  especializados o  bien los medicamentos correspondientes.

Los galenos son los ángeles del cuidado de la salud, ya que su compromiso por estar bien documentados, actualizados y vigentes en la praxis, los hace salvadores de muchas de las situaciones accidentadas de la vida de mucha personas,incluyendo enfermedades y accidentes.  Existe en los “ángeles de blanco”, el compromiso juramentado por asistir al enfermo, de la mejor forma posible, pero sobre todo con los suficientes conocimientos profesionales, con ética y con humanismo.  De ahí el juramento  que cita:

“En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento a que son acreedores. Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones. Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí. Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos. No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción. Aún bajo amenazas no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad. Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor”.

Es así que el avance mismo de la  humanidad depende del avance científico de la medicina y de su aplicación ética, su certera  aplicación permite salvar una gran cantidad de vidas, mantener en  buenas condiciones la salud de bebes, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, y posibilitar  medidas preventivas en contra de agentes patológicos en el ambiente.

Un brillante recurso humano, al que hay que facilitar las condiciones para que su desempeño sea satisfactorio, que las vidas que se salvan con sus aciertos sean mayores que aquellas que resulte imposible de salvar por sus errores o falta de conocimientos. De ahí la observancia para los nuevos médicos, aquellos que entran al campo de la acción, con la venia y anuencia de los médicos experimentados, salgan de las escuelas de medicina suficientemente preparados, capacitados y entrenados en el campo de los hospitales.

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